
A pesar del amplio abanico que representan las actividades industriales, pueden clasificarse en dos grandes grupos: la industria ligera y la industria pesada.
La industria ligera
Se caracteriza por producir bienes de consumo, es decir, artículos que utilizamos diariamente. Entre ellos se distinguen dos tipos: los de consumo no duradero y los de consumo duradero. El primer grupo está integrado por productos que suponen un uso constante y una vida corta -como los alimentos, la ropa y el calzado. Los artículos del segundo grupo duran mucho más tiempo y su aprovechamiento se realiza en un periodo más prolongado, como ocurre con los automóviles, los aparatos eléctricos y los electrodomésticos.
Entre las ramas más importantes de la industria ligera se encuentran la alimentaria, misma que se divide de acuerdo con el tipo de producto que origina; la localización de este tipo de plantas está fuertemente vinculado con los centros urbanos del país, donde habita el mayor número de consumidores. Las industrias textil y del calzado también forman parte importante de la ligera y tienen una amplia distribución en el territorio nacional, sobre todo en los estados de Jalisco, Nuevo León, Guanajuato, Puebla y Veracruz.
En buena parte de los casos, la industria maquiladora -que se dedica al ensamble de piezas para generar otros productos- forma parte de la industria ligera. Las primeras plantas de este tipo se instalaron a finales de la década de los sesenta del siglo pasado en algunas ciudades de la frontera norte. En la actualidad, la industria maquiladora ha extendido sus actividades a casi todos los estados del país.

La industria pesada
La producción de bienes de capital es la característica básica de la industria pesada; en ella se producen los bienes que sirven para producir otros bienes, como ocurre en los casos de la maquinaria, el equipo y las herramientas.
La localización de la industria básica está relacionada con factores físicos, económicos y sociales. El proceso productivo requiere del acceso a recursos naturales como el agua y los minerales; además, necesita de la cercanía a las costas para el desplazamiento de sus productos hacia otras partes del mundo y también requiere de vías de transporte -como las carreteras y los ferrocarriles-, pues sin ellas no podría vincular su actividad con los mercados. Por su parte, los grandes núcleos de población son una fuente de mano de obra y, al mismo tiempo, conforman los mercados donde se comercializan los productos.
La industria básica también puede dividirse en tres grandes vertientes: siderúrgica, automotriz y petroquímica, pues ellas sirven como base a otras industrias.

Ramas de la industria básica
La industria siderúrgica se dedica a la producción de acero, la cual refleja el grado de desarrollo industrial de una nación. En América Latina, México es uno de los principales productores de este metal.
A su vez, la industria automotriz se dedica al ensamble de vehículos automotores, a la fabricación de refacciones y la construcción de carros de ferrocarril. En México se asienta en el centro del país en ciudades como Cuernavaca, en Morelos, Puebla, en el estado del mismo nombre, y Toluca, en el estado de México. Un interesante ejemplo de esta industria se encuentra en Ciudad Sahagún, Hidalgo, donde se construyen los vagones que utiliza el metro de la ciudad de México.
La importancia de los yacimientos y la producción petrolera de la República Mexicana ha implicado la necesidad de construir una industria petroquímica en los estados de Veracruz, Guanajuato, Tamaulipas, Puebla y Tabasco. Sin embargo, y a pesar de la importancia estratégica de su producción, la industria petroquímica controlada por PEMEX enfrenta graves problemas para su ampliación y modernización, pues México, siendo un importante productor de petróleo, es importador de sus derivados.

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