
En la República Mexicana se crían diferentes tipos de ganado, aunque el más importante -tanto por la extensión que ocupa como por su valor económico- es el bovino o vacuno; más de 60% del total de la superficie dedicada a la ganadería se destina a la crianza de estas especies, que a su vez aportan más de 40% de la producción de carne. Veracruz, Jalisco, Durango y los estados del norte son sus principales productores y su aportación al mercado de los productos lácteos es fundamental.
El segundo tipo de ganado -en orden de importancia- es el porcino. La cría de cerdos para el autoconsumo es una práctica común en muchas regiones de México debido a su bajo costo. Sin embargo, debe destacarse que este tipo de ganadería requiere instalaciones adecuadas y estricto control sanitario.
La carne de cerdo se obtiene en casi todo el país, aunque aproximadamente 75% de ella se produce en los estados de Jalisco, Sonora, Guanajuato, Yucatán, Puebla, Veracruz y Michoacán.
Además del ganado bovino y porcino, en México se crían ovinos. De este tipo de animales se obtiene, además de la carne, lana para la fabricación de telas. La ganadería de ovinos generalmente es extensiva y las principales entidades productoras de este tipo de ganado son Hidalgo, Veracruz, Puebla y el estado de México.
A diferencia de los anteriores, la carne de caprinos no se utiliza para el consumo humano, pues es demasiado dura; pero su leche es apreciada y su piel se emplea en la industria de la curtiduría. Dos de las particularidades de este ganado es su capacidad de adaptación a todos los climas y terrenos, y el hecho de que es una de las especies que más afectan la cobertura vegetal, pues al comer arrancan las plantas desde la raíz. El mayor número de cabezas de caprinos se encuentra en Oaxaca, Coahuila, San Luis Potosí y Nuevo León.
Al igual que en el caso de la agricultura, donde los sistemas de riego y el uso de importantes recursos económicos determinaba el éxito de la producción en ciertas regiones de la República Mexicana, en la ganadería los sistemas tradicionales -a pesar de sus bajos costos de operación y facilidad de manejo por parte de quienes la realizan- no ofrecen grandes resultados económicos, pues son obtenidos, en la mayoría de los casos, por los ganaderos que cuentan con tecnología y recursos económicos para llevar a cabo sus actividades.

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